Hay muchas cosas que no entiendo en este mundo:
No entiendo por qué a las buenas personas les suceden cosas malas.
No entiendo por qué la gente tiene que hacer grupos para sentirse mejor.
No entiendo cómo la gente rica acumula tanto dinero y otros no saben si comerán mañana.
No entiendo casi nada de lo que me rodea, pero todo eso dejé de cuestionármelo cuando otra duda invadió mi mente:
No entiendo por qué sigues aguantándome ni cómo me miras igual que la primera vez.
No entiendo la paciencia que tienes conmigo.
Pero he decidido dejar de preguntármelo todo. Me he heco la promesa de que disfrutaré de ti, que aprovecharé todo el tiempo que este imcomprensible mundo me brinde y te lo dedicaré.
No voy a volver a cuestionar tus motivos para estar a mi lado, siempre y cuando estés conmigo.
miércoles, 15 de agosto de 2012
lunes, 16 de julio de 2012
¡He estado en Nunca Jamás!
Anoche, mientras intentaba conciliar el sueño, escuché un pequeño ruido. Encendí la luz y me froté los ojos antes de abrirlos.
En la repisa de mi ventana vi a tres seres tan pequeñitos como mi dedo meñique. ¿Qué era eso? Brillaban con luz propia y llevaban vestidos de colores vistosos. Esos tres seres estaban paralizados, mirándome. Les había descubierto. Me acerqué y abrí la ventana.
-¡Buenas noches!-me presenté.- Soy...
Uno de los seres rió. Sabían mi nombre, lo sabían todo sobre mí. Me miraron de arriba abajo y, después, formaron un corro para cuchichear. Yo intenté asomar la oreja pero no logré entenderles. Me propusieron un trato: me llevarían a Nunca Jamás si juraba guardar el secreto. ¡Claro que sí! Me enseñaron un pequeño agujerito que había al lado de mi ventana: era la puerta hacia Nunca Jamás. Pero... ¿cómo iba a entrar yo por ahí?
Una de las tres hadas esparció polvos mágicos por encima de mí y, de repente, me vi menguando hasta ser como ellas. Estaba preocupada, ¿volvería después a mi tamaño original?
Entramos por el agujerito y en pocos segundos, me encontré en Nunca Jamás. ¡Qué lugar tan bonito! Me encantaría que el mundo fuera así. El aire huele a flores y el sonido de las cascadas ameniza los paseos de los lugareños. No hay malentendidos, ni enfados, ni enemigos. Todos colaboran para que las cosas marchen bien. La única moneda de cambio que hay son las sonrisas.
Son felices con cualquier detalle, allí, no saben lo que es el consumismo. Sus vestidos son pétalos de flores y hojas de árboles. El mejor regalo de cumpleaños es una tarta casera.
Son amables y agradecidos. Cada noche, celebran una fiesta. ¿El motivo? ¡Poder estar vivos compartiendo su vida con el resto! Bailan, cantan y, sobre todo, sonríen.
La hora de que me fuera había llegado. Me despedí de las hadas con un par de lágrimas, me daba pena, habían sido tan amables... Les di un abrazo y las gracias por una noche tan maravillosa. Volví a meterme por el agujerito y vi mi ventana. Saqué de mi bolsillo un saquito que las hadas me habían entregado y me esparcí los polvos que contenían por encima de la cabeza. ¡Volví a mi tamaño!
Esta mañana me he despertado pensando en las hadas. He mirado a mi alrededor, todo era igual que siempre. ¿Lo había soñado o de verdad había estado allí? Me asomé a la ventana y, en la repisa había un pequeño papelito. Acuérdate de guardar el secreto, decía.
domingo, 6 de mayo de 2012
You. Always you.
Como un disco rayado, el sonido de una alarma, los gritos, risas y secretos en la calle. Todo se repite.
Me siento encerrada en un ciclo sin salida, obligada a hacer siempre lo mismo, sin posibilidad de avance.
Tú me miras, yo hace tiempo que te observo a escondidas, pero finjo haberte visto hace dos segundos.
Te sonrio, nunca saludo, me da miedo no acertar con las palabras. ¿Qué debo hacer? Quizá un "hola" sea muy soso y un "¿qué tal?" suene muy desesperado. Por eso, sonrio. Y tú también lo haces.
Poco a poco conseguiste que, aún sin conocerte, me hiciese más ilusión que el día anterior verte.
Y aquí estoy, mirándote desde hace cinco minutos, fingiendo que acabo de verte, sonriéndote y deseando que seas tú el que rompa este silencio.
Y, de nuevo, me prometo que esto será lo último que te escribo, como cada día hago.
Me siento encerrada en un ciclo sin salida, obligada a hacer siempre lo mismo, sin posibilidad de avance.
Tú me miras, yo hace tiempo que te observo a escondidas, pero finjo haberte visto hace dos segundos.
Te sonrio, nunca saludo, me da miedo no acertar con las palabras. ¿Qué debo hacer? Quizá un "hola" sea muy soso y un "¿qué tal?" suene muy desesperado. Por eso, sonrio. Y tú también lo haces.
Poco a poco conseguiste que, aún sin conocerte, me hiciese más ilusión que el día anterior verte.
Y aquí estoy, mirándote desde hace cinco minutos, fingiendo que acabo de verte, sonriéndote y deseando que seas tú el que rompa este silencio.
Y, de nuevo, me prometo que esto será lo último que te escribo, como cada día hago.
sábado, 21 de abril de 2012
Hoy es uno de esos días pesimistas que, de vez en cuando, me dan.
Pero, me he dado cuenta de que si he llorado, es porque mañana no voy a poder parar de reírme.
Si hoy estoy enfadada con el mundo, mañana tendré la extraña necesidad de dar mil abrazos a los que me rodean.
Si hoy sólo tengo ganas de quedarme en la cama, es porque mañana el Sol va a hacerme deslumbrar.
Si las nubes me impiden ver las estrellas, es que voy a ver una estrella fugaz a la que pedir un deseo.
Si no he comido nada, mañana van a regalarme una bandeja llena de pasteles.
Si hoy no te he visto, quiere decir que mañana vas a darme un millón de besos.
Pensar en esto, me hace sonreír, mi día pesimista, ya se ha esfumado porque nada, absolutamente nada, es blanco o negro, siempre hay un pequeño detalle de color rosa en medio.
Pero, me he dado cuenta de que si he llorado, es porque mañana no voy a poder parar de reírme.
Si hoy estoy enfadada con el mundo, mañana tendré la extraña necesidad de dar mil abrazos a los que me rodean.
Si hoy sólo tengo ganas de quedarme en la cama, es porque mañana el Sol va a hacerme deslumbrar.
Si las nubes me impiden ver las estrellas, es que voy a ver una estrella fugaz a la que pedir un deseo.
Si no he comido nada, mañana van a regalarme una bandeja llena de pasteles.
Si hoy no te he visto, quiere decir que mañana vas a darme un millón de besos.
Pensar en esto, me hace sonreír, mi día pesimista, ya se ha esfumado porque nada, absolutamente nada, es blanco o negro, siempre hay un pequeño detalle de color rosa en medio.
viernes, 13 de abril de 2012
Obstáculos.
¿Cómo es posible? Sentir rabia por alguien a quien apenas conoces. No es esa rabia de odiar a alguien. Sientes rabia hacia los demás, porque pueden estar con esa persona y tú no.
Pero no es culpa suya, ¿verdad? ¿Y tuya?
No es como si estuvieses obsesionada o algo así. No. Puedes vivir sabiendo que esa persona no está contigo, que está en otro lado. Pero cuando sabes lo que hace, y que lo hace sin ti, cambia tu forma de ver las cosas.
No te importa el hecho de que él esté con sus amigos, sino que sus amigos estén con él. Que pueden disfrutar de él y tú no. Que no se dan cuenta de lo que vale. O igual sí y por eso son sus amigos.
Hay veces que hasta te cabreas con la vida, por haberle puesto en tu camino.
Es como estar atrapada en una isla, sólo hay un puente de salida y está bloqueado por una roca. Tú quieres salir y buscas desesperadamente una vía de escape que no esté cerrada pero no hay ninguna. Ves el puente. Ves la roca. Ves que no hay otro camino. Giras la cabeza, sigues buscando otra forma de salir de la isla. Sabes que no vas a encontrar ninguna, pero lo intentas.
Así es como funciona. Te empeñas en darte la vuelta y decirte a ti misma que no te importa. Miras hacia otro lado. Pero sabes que, en algún momento, tendrás que cruzar ese puente, atravesar el obstáculo. “Algún día” piensas.
Y cada vez que le ves, te engañas pensando lo mismo. Y cada vez, buscas otra forma de salir de la isla a sabiendas de que no hay ninguna más. Y otra vez, giras la cabeza.
Pero no es culpa suya, ¿verdad? ¿Y tuya?
No es como si estuvieses obsesionada o algo así. No. Puedes vivir sabiendo que esa persona no está contigo, que está en otro lado. Pero cuando sabes lo que hace, y que lo hace sin ti, cambia tu forma de ver las cosas.
No te importa el hecho de que él esté con sus amigos, sino que sus amigos estén con él. Que pueden disfrutar de él y tú no. Que no se dan cuenta de lo que vale. O igual sí y por eso son sus amigos.
Hay veces que hasta te cabreas con la vida, por haberle puesto en tu camino.
Es como estar atrapada en una isla, sólo hay un puente de salida y está bloqueado por una roca. Tú quieres salir y buscas desesperadamente una vía de escape que no esté cerrada pero no hay ninguna. Ves el puente. Ves la roca. Ves que no hay otro camino. Giras la cabeza, sigues buscando otra forma de salir de la isla. Sabes que no vas a encontrar ninguna, pero lo intentas.
Así es como funciona. Te empeñas en darte la vuelta y decirte a ti misma que no te importa. Miras hacia otro lado. Pero sabes que, en algún momento, tendrás que cruzar ese puente, atravesar el obstáculo. “Algún día” piensas.
Y cada vez que le ves, te engañas pensando lo mismo. Y cada vez, buscas otra forma de salir de la isla a sabiendas de que no hay ninguna más. Y otra vez, giras la cabeza.
domingo, 25 de marzo de 2012
Little things make the diference...
Cuando era pequeña, aprendí a sumar y restar, a conjugar verbos y hablar bien, a la velocidad a la que tiene que ir un cuerpo para alcanzar a otro, cómo es el ser humano o las reacciones que se dan en el.
Al principio, todos esos conocimientos me parecían inútiles, creía que en la vida, jamás, los iba a necesitar.
Ahora me doy cuenta de lo importante que es saber esas cosas.
Sé como sumar uno y uno, también como restar dos menos uno.
Hablo perfectamente y sé cuando utilizar el "nosotros" o, si lo necesito, sólo el "yo".
Comprendo, al fin, que iba demasiado rápido y que el golpe iba a ser duro.
Ya conozco los puntos débiles de mí misma y que, si alguna vez me gustaste, no fuiste tú, sino que era a causa de la química.
Pero no todo lo aprendí en el colegio: no me enseñaron el daño que te pueden causar esos conocimientos.
No me gusta saber que "nosotros" menos "tú" es igual a "yo", que "tú" más "otra" es igual a "vosotros".
Y, a veces, pongo en duda lo que me enseñaron cuando me opongo a pensar que fue la química lo que nos unió y no el destino.
Al principio, todos esos conocimientos me parecían inútiles, creía que en la vida, jamás, los iba a necesitar.
Ahora me doy cuenta de lo importante que es saber esas cosas.
Sé como sumar uno y uno, también como restar dos menos uno.
Hablo perfectamente y sé cuando utilizar el "nosotros" o, si lo necesito, sólo el "yo".
Comprendo, al fin, que iba demasiado rápido y que el golpe iba a ser duro.
Ya conozco los puntos débiles de mí misma y que, si alguna vez me gustaste, no fuiste tú, sino que era a causa de la química.
Pero no todo lo aprendí en el colegio: no me enseñaron el daño que te pueden causar esos conocimientos.
No me gusta saber que "nosotros" menos "tú" es igual a "yo", que "tú" más "otra" es igual a "vosotros".
Y, a veces, pongo en duda lo que me enseñaron cuando me opongo a pensar que fue la química lo que nos unió y no el destino.
jueves, 15 de marzo de 2012
Sueña...
Prométeme un millón de estrellas y que no me dejarás.
Dime que hay un mundo arriba, en las nubes, y que será nuestro próximo destino de vacaciones.
Enséñame el camino de baldosas azules y blancas que llevan a un lugar que nadie más conozca.
Estate conmigo cuando no sea capaz de reirme por cualquier cosa, cuando no quiera hablar ni escuchar música.
Cuéntame otra vez los planes que tienes para nosotros, quiero que vuelva a sonar en mi cabeza esa melodía que me recuerdas cuando te lo pido...
Dime que hay un mundo arriba, en las nubes, y que será nuestro próximo destino de vacaciones.
Enséñame el camino de baldosas azules y blancas que llevan a un lugar que nadie más conozca.
Estate conmigo cuando no sea capaz de reirme por cualquier cosa, cuando no quiera hablar ni escuchar música.
Cuéntame otra vez los planes que tienes para nosotros, quiero que vuelva a sonar en mi cabeza esa melodía que me recuerdas cuando te lo pido...
domingo, 4 de marzo de 2012
La noche más bonita de todo el año, el lugar más bonito de toda la Tierra y tú. Todo era perfecto.
Sentados en la hierba, frente a un estanque, escuchábamos el sonido de un grillo y, de vez en cuando, un búho que me ponía los pelos de punta. Pero, tus abrazos, me hacían sentir que podía comerme el mundo.
Una brisa leve, de vez en cuando, me alborotaba el pelo pero tú, con suma delicadeza, volvías a colocar cada pelo en su sitio.
La melodía más bonita -tu voz- amenizaba la noche y las horas, se me pasaban demasiado rápido a tu lado.
Miramos al cielo, la luna, llena y más bonita que nunca, luciendo su mejor traje de gala, nos observaba. De repente, gritaste mi nombre. Señalaste al cielo. Una estrella fugaz lo cruzaba.
-Pide un deseo.-me dijiste.
Cerré los ojos, apreté tu mano. Volví a abrirlos, la estrella ya había desaparecido y tú tenías tus ojos fijos en mí. Me preguntaste qué había pedido. No podía decírtelo, los deseos que se piden, si los dices, no se cumplen.
-Pues yo,-añadiste.- he pedido algo, pero no sé para que si ya lo tengo. Mi deseo, eres tú.
Sentados en la hierba, frente a un estanque, escuchábamos el sonido de un grillo y, de vez en cuando, un búho que me ponía los pelos de punta. Pero, tus abrazos, me hacían sentir que podía comerme el mundo.
Una brisa leve, de vez en cuando, me alborotaba el pelo pero tú, con suma delicadeza, volvías a colocar cada pelo en su sitio.
La melodía más bonita -tu voz- amenizaba la noche y las horas, se me pasaban demasiado rápido a tu lado.
Miramos al cielo, la luna, llena y más bonita que nunca, luciendo su mejor traje de gala, nos observaba. De repente, gritaste mi nombre. Señalaste al cielo. Una estrella fugaz lo cruzaba.
-Pide un deseo.-me dijiste.
Cerré los ojos, apreté tu mano. Volví a abrirlos, la estrella ya había desaparecido y tú tenías tus ojos fijos en mí. Me preguntaste qué había pedido. No podía decírtelo, los deseos que se piden, si los dices, no se cumplen.
-Pues yo,-añadiste.- he pedido algo, pero no sé para que si ya lo tengo. Mi deseo, eres tú.
domingo, 19 de febrero de 2012
Una ráfaga de viento meneó las flores y el aire, adquirió un olor embriagador. Cerré los ojos y respiré hondo. Me dejé caer, despacito, al suelo. La hierba me hizo cosquillas en el cuello. Sonreí. La acaricié con mis manos y me quedé tumbada ahí un rato.
Abrí los ojos cuando noté que algo trepaba por mi mano. Un par de hormiguitas, correteaban sobre mi mano. Parecía como si estuvieran jugando al pilla-pilla. Con cuidado para no hacerlas daño, las aparté. Me senté en la hierba y miré a mi alrededor. A mi lado, había una flor preciosa y, una abeja la sobrevoló hasta que se posó en ella. Miré hacia el otro lado. Una mariquita se escondía entre la hierba. Puse mi dedo y subió en él. La observé durante un rato y, después, alcé mi dedo meñique para que volara. Volví a tumbarme en la hierba. Un par de pajarillos, iban hacia un árbol que estaba a unos pocos metros. Dirigí mi mirada al cielo. En un primer momento, los rayos de Sol, cegaron, pero luego, jugué a pensar qué podían ser las nubes por las formas tan bonitas que hacían. Un castillo encantado, una rosa roja, un conejito y hasta un elefante.
Volví a cerrar los ojos. Me encantaba. Esto, sólo tenía un nombre: Privamera.
Abrí los ojos cuando noté que algo trepaba por mi mano. Un par de hormiguitas, correteaban sobre mi mano. Parecía como si estuvieran jugando al pilla-pilla. Con cuidado para no hacerlas daño, las aparté. Me senté en la hierba y miré a mi alrededor. A mi lado, había una flor preciosa y, una abeja la sobrevoló hasta que se posó en ella. Miré hacia el otro lado. Una mariquita se escondía entre la hierba. Puse mi dedo y subió en él. La observé durante un rato y, después, alcé mi dedo meñique para que volara. Volví a tumbarme en la hierba. Un par de pajarillos, iban hacia un árbol que estaba a unos pocos metros. Dirigí mi mirada al cielo. En un primer momento, los rayos de Sol, cegaron, pero luego, jugué a pensar qué podían ser las nubes por las formas tan bonitas que hacían. Un castillo encantado, una rosa roja, un conejito y hasta un elefante.
Volví a cerrar los ojos. Me encantaba. Esto, sólo tenía un nombre: Privamera.
viernes, 17 de febrero de 2012
¿Un cuento de hadas?
Érase una vez -comienzas, siempre igual- la más bella de las princesas. Y, no, no... no es ni Blancanieves, ni Cenicienta, ni la mismísima Bella Durmiente. Eres tú.Tú eres mi princesa. -yo, sin poder evitarlo, sonrío como una tonta.- Todos, absolutamente todos los hombres de la comarca, tenían ojos para ella. Y, no era para menos. Las dos trenzas que a veces le colgaban por encima de los hombros, las sonrisas inocentes, esos ojos verdes y sus perfectas formas, eran dignas de eso y mucho más. -me acaricias la mejilla derecha con el exterior de tu mano.- A pesar de poder tener a cualquier hombre, ella solamente quería a uno. Más que un hombre, era la Bestia. -dices señalándote y asinitendo con la cabeza.- Pero ella, cada mañana se levantaba pensando en ver a la Bestia, que la colmaba siempre de halagos y, de vez en cuando alguna que otra rosa y una caja de deliciosos bombones. La Bestia, terco como una mula, pensaba que la bella princesa no correspondía su amor. Y, cada día, se miraba en el espejo, sintiéndose desdichado.
Hasta que un día, un Hada Madrina se le apareció. No callaba, hablaba y hablaba sin parar sobre algo de una calabaza, una carroza... mientras la Bestia pensaba en el deseo que iba a pedirle. Cuando por fin, el Hada Madrina dejó de contar sus batallitas, sus azañas, la Bestia se entusiasmó. "Hada Madrina, le dijo, después de todas esas cosas que ha hecho, podría concederme a mí un deseo. Quiero gustarle a la bella princesa. Con un toque de su varita, podría hacerme más..." El Hada Madrina, no dejó terminar a la Bestia de hablar. Le dió un toque con su varita, sí, pero... no vayas a pensar que fue un toque mágico para conceder su deseo. Fue un golpe en la cabeza que le dolió bastante. -dices frotándote la coronilla.- "A ver..., le dijo ella, ¿de verdad crees que esto es una varita? ¡Solamente es una pajita pintada de negro! Yo no concedo deseos. ¿Lo de la carroza de Cenicienta? Simplemente fue hablar con un buen amigo que fabrica carrozas. Tuve que decir que sí, que estaba hecha con una calabaza por su color medio anaranjado. ¡No sabes lo terca que es Ceni! ¿Los cien años durmiendo de la Bella Durmiente? No fueron cien años, no pasó de una noche. Yo, lo único que hice, fue vendarle el dedo. ¿La transformación de Pinocho en un niño de verdad? Pinocho se obsesionó con que una bruja mala le había hecho eso, pero era tan real como tú y yo. ¡Lo único que puedo hacer contigo, es darte otro golpe en esa cabeza de ajo! La bella princesa está enamorada perdidamente de ti. ¿Cómo, sino, iba a aceptar tus regalos con tanto gusto, iba a dedicarte esas sonrisas tan bonitas y a decirte que te extraña? Corre si no quieres que vuelva a darte, corre."
La Bestia, corrió cuanto más pudo hasta llegar al castillo de la princesa.

Ella estaba en su ventana, su largo cabello, casi llegaba a tocar el suelo. La Bestia acarició las puntas del pelo de su princesa durante un rato. Cuando se dio cuenta de que estaba perdiendo tiempo, corrió a las largas escaleras de caracol que llevaban hasta la princesa y... ¿sabes qué pasó? -Yo niego con la cabeza. Tú me besas y añades: FIN.
jueves, 16 de febrero de 2012
¡¡Hoy nos toca cocinar!!
Para ser felices, no necesitamos mucho, tan sólo tenemos que tener un poco de maña y poner todo nuestro empeño. La ingredientes no son demasiado complicados de conseguir y, la receta, es bien sencilla.
Ingredientes:
-Una pizca de ilusión.
-Medio litro de amistad.
-Tres gotitas de esencia amor.
-Sonrisas. Cuantas más, mejor, que nunca son suficientes.
-Un botecito de aire puro.
-Cien gramos de polvo de hada.
-Un beso tierno de buenas noches.
-Cinco abrazos.
-Un trocito de algodón de azúcar rosa.
-Una tableta de chocolate suizo.
Elaboración:
Mezclar en un cuenco el medio litro de amistad y las sonrisas. Remover con cautela y, siempre, con cariño. Dejar reposar. Tamizar los polvos de hada y añadir las tres gotitas de esencia de amor, el aire puro y el beso tierno de buenas noches. Añadir esta mezcla a la primera y meter al horno durante veinte minutos. Trocear el algodón de azúcar y remover junto el chocolate. Sacar el bizcocho del horno, una vez hayan pasado los veinte minutos. Cubrirlo entero con la masa de chocolate y algodón de azúcar. Finalmente, adornar con los abrazos y esparcir por encima la pizca de ilusión. ¡Voila!
miércoles, 15 de febrero de 2012
Tantos jardines y que yo solamente quiera una flor.
Tanto cielo y sólo anhelo una estrella.
Tantos mares y me basta con una gota de agua.
Tantos veranos y desear un solo rayo de Sol.
Tantas piedras y que yo tenga a la más preciosa.
Tanto aire pero un mismo suspiro.
Tantas mariposas, pero sólo una sea la que me provoca un cosquilleo.
Tantas palabras y que seas TÚ el nombre de mi felicidad.
Tanto cielo y sólo anhelo una estrella.
Tantos mares y me basta con una gota de agua.
Tantos veranos y desear un solo rayo de Sol.
Tantas piedras y que yo tenga a la más preciosa.
Tanto aire pero un mismo suspiro.
Tantas mariposas, pero sólo una sea la que me provoca un cosquilleo.
Tantas palabras y que seas TÚ el nombre de mi felicidad.
jueves, 9 de febrero de 2012
Te propongo un trato:
Vamos a jugar a ser pequeños, cuando toro era más simple.
¿Recuerdas cómo jugábamos a los cromos? Cambiábamos los que teníamos repetidos por otros que queríamos. ¡Podemos hacer eso!
Te intercambio una lágrima tuya por un chiste malo mío para que te rias por la cara de ilusión que se me queda al contarlo.
Me sobran sonrisas, dame una noche contigo y te prometo todas las que quieras.
¿Tienes abundancia de optimismo? Si me dejas robarte un poco de eso, te prometo todas mis horas libres para hacerme rabiar.
Ahora, ¿has olvidado que un cromo brillante valía por dos o hasta tres normales?
Soy consciente de que no tengo ningún cromo especial que valga por varios normales, pero tú, sí.
Te cambio los que quieras, cuantos cromos me pidas por algo tan simple como un beso tuyo.
Te daría la luna, lucharía por conseguir algo que sé que es imposible tener por que me dieses algo que no te cuesta nada, que no te supone esfuerzos: dame un "Te quiero" de esos que parece que te sobran.
¿Recuerdas cómo jugábamos a los cromos? Cambiábamos los que teníamos repetidos por otros que queríamos. ¡Podemos hacer eso!
Te intercambio una lágrima tuya por un chiste malo mío para que te rias por la cara de ilusión que se me queda al contarlo.
Me sobran sonrisas, dame una noche contigo y te prometo todas las que quieras.
¿Tienes abundancia de optimismo? Si me dejas robarte un poco de eso, te prometo todas mis horas libres para hacerme rabiar.
Ahora, ¿has olvidado que un cromo brillante valía por dos o hasta tres normales?
Soy consciente de que no tengo ningún cromo especial que valga por varios normales, pero tú, sí.
Te cambio los que quieras, cuantos cromos me pidas por algo tan simple como un beso tuyo.
Te daría la luna, lucharía por conseguir algo que sé que es imposible tener por que me dieses algo que no te cuesta nada, que no te supone esfuerzos: dame un "Te quiero" de esos que parece que te sobran.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Haces que todo cobre un nuevo sentido.
Me dices que, si yo quiero, a través de la puerta del salón puedo ir al País de Nunca Jamás.
Que las cosquillas son el arma más letal.
Para ti, una flor no es solamente una simple flor, es una semilla que ha luchado por salir adelante, que de un brotecito, ha salido de debajo de la tierra, ha asomado tímidamente sus hojas y cuando el Sol le acaricia éstas suavemente, ella se ha puesto guapa para él floreciendo.
Me dices que, si yo quiero, a través de la puerta del salón puedo ir al País de Nunca Jamás.
Que las cosquillas son el arma más letal.
Para ti, una flor no es solamente una simple flor, es una semilla que ha luchado por salir adelante, que de un brotecito, ha salido de debajo de la tierra, ha asomado tímidamente sus hojas y cuando el Sol le acaricia éstas suavemente, ella se ha puesto guapa para él floreciendo.
Cuando el aire huele bien, me haces creer que las hadas han estado revoloteando a mi alrededor, pero yo he sido incapaz de verlas.
Si llueve, me pides que no me deprima porque, después de la tormenta, saldrá un precioso arcoiris.
No sé cómo lo haces pero, cuando estoy contigo, veo todo por el lado positivo.
jueves, 2 de febrero de 2012
Me encanta ver nevar.
Los copos de nieve, blancos inmaculados, caen despacito, como si tuvieran miedo de romper el suelo. Antes de hacerlo, se deslizan suavemente por el aire, como si bailaran la mejor pieza del Cascanueces de Tchaikovsky. Es mágico ver todo cubierto por un manto blanco. Aporta paz, tranquilidad, calma. El frío no es impedimento para disfrutar de ella. Un chocolate bien caliente, es la mejor receta para remediarlo. Y volver a ver los copos precipitándose, desde la ventana y quedarse, así, dormida...
Los copos de nieve, blancos inmaculados, caen despacito, como si tuvieran miedo de romper el suelo. Antes de hacerlo, se deslizan suavemente por el aire, como si bailaran la mejor pieza del Cascanueces de Tchaikovsky. Es mágico ver todo cubierto por un manto blanco. Aporta paz, tranquilidad, calma. El frío no es impedimento para disfrutar de ella. Un chocolate bien caliente, es la mejor receta para remediarlo. Y volver a ver los copos precipitándose, desde la ventana y quedarse, así, dormida...
domingo, 29 de enero de 2012
Sola. Perdida. Esperando encontrarte. Sin una luz que me ilumine. No hay esperanza.
No hay noche que no te busque en el cielo, en las calles, en el mar... Cada día alimento mis esperanzas imaginándote junto a mí. Estamos solos, abrazados... Tu mirada contra la mía, tu marrón contra mi verde. Y una vez más, esbozas esa sonrisa que hace que mi corazón se vuelva loco, me abrazas, me dices susurrándome al oído que me has echado de menos, que no puedes estar sin mí, que me necesitas... y lentamente acercas tus labios a los míos, me besas con dulzura, y en ese momento, vuelvo al mundo real, en el que estoy sola, perdida, esperando encontrarte.
No hay noche que no te busque en el cielo, en las calles, en el mar... Cada día alimento mis esperanzas imaginándote junto a mí. Estamos solos, abrazados... Tu mirada contra la mía, tu marrón contra mi verde. Y una vez más, esbozas esa sonrisa que hace que mi corazón se vuelva loco, me abrazas, me dices susurrándome al oído que me has echado de menos, que no puedes estar sin mí, que me necesitas... y lentamente acercas tus labios a los míos, me besas con dulzura, y en ese momento, vuelvo al mundo real, en el que estoy sola, perdida, esperando encontrarte.
lunes, 23 de enero de 2012
¡¡Me quiere!!
Estoy acordándome de ese día.
Mientras miraba cómo jugabas al fútbol, deshojaba una margarita. "Me quiere", "No me quiere". El último pétalo y... ¡me quiere! Viniste a decirme que el gol que acababas de meter, me lo dedicabas. Te respondí con un: "En la margarita ha salido que me quieres." Sonreíste. El día siguiente ibas a darme una sorpresa.
Esperé ansiosa, tan ansiosa como esas noches de Reyes, en las que fantaseaba pensando que tres desconocidos con poderes venían a dejarme regalos.
Llegó, el día siguiente, llegó. Querías que me casara contigo. Teníamos ocho años.
Ha pasado mucho tiempo pero, mañana, por fin, ese trozo de papel higiénico, va a convertirse en un velo de verdad. Esos aritos de papel albal, van a convertirse en alianzas. Las pequeñas florecillas silvestres que tus amigos recogieron para mí, mañana serán un precioso ramo de orquídeas blancas. El trozo de cartulina rojo que colgaba de tu cuello, será una cara corbata. Y, el patio del colegio, será sustituido por la Iglesia.
Tú sigues tan guapo como hace veinte años. Ya no me dedicas goles y yo no le pregunto a las margaritas si me quieres, son cosas que se saben, de las que te das cuenta cada vez que el corazón se te acelera.
Mientras miraba cómo jugabas al fútbol, deshojaba una margarita. "Me quiere", "No me quiere". El último pétalo y... ¡me quiere! Viniste a decirme que el gol que acababas de meter, me lo dedicabas. Te respondí con un: "En la margarita ha salido que me quieres." Sonreíste. El día siguiente ibas a darme una sorpresa.
Esperé ansiosa, tan ansiosa como esas noches de Reyes, en las que fantaseaba pensando que tres desconocidos con poderes venían a dejarme regalos.
Llegó, el día siguiente, llegó. Querías que me casara contigo. Teníamos ocho años.
Ha pasado mucho tiempo pero, mañana, por fin, ese trozo de papel higiénico, va a convertirse en un velo de verdad. Esos aritos de papel albal, van a convertirse en alianzas. Las pequeñas florecillas silvestres que tus amigos recogieron para mí, mañana serán un precioso ramo de orquídeas blancas. El trozo de cartulina rojo que colgaba de tu cuello, será una cara corbata. Y, el patio del colegio, será sustituido por la Iglesia.
Tú sigues tan guapo como hace veinte años. Ya no me dedicas goles y yo no le pregunto a las margaritas si me quieres, son cosas que se saben, de las que te das cuenta cada vez que el corazón se te acelera.
domingo, 22 de enero de 2012
Reacción...
Cuando nos dan una mala noticia, todo a nuestro alrededor parece derrumbarse, especialmente cuando esperábamos esa información con los brazos abiertos pensando en su buen contenido.
A todos nos ha pasado eso, todos lo hemos sufrido.
En esos momentos, no nos importan los problemas de los demás, creemos que no hay ninguno más importante que el nuestro.
Sientes que no hay un lugar seguro al que ir, en donde tus miedos no sean capaces de alcanzarte.
Pero, si alguien nos contase todos, absolutamente todos sus problemas y los malos momentos con los que está tratando, escogeríamos, sin duda, sufrir lo que sufrimos ahora.
Por eso, en esos moemntos en los que me parece todo negro, me recuerdo:
"Nuestra fuerza no se demuestra cuantos más golpes recibas, si no de cuantos eres capaz de levantarte y aprender"
A todos nos ha pasado eso, todos lo hemos sufrido.
En esos momentos, no nos importan los problemas de los demás, creemos que no hay ninguno más importante que el nuestro.
Sientes que no hay un lugar seguro al que ir, en donde tus miedos no sean capaces de alcanzarte.
Pero, si alguien nos contase todos, absolutamente todos sus problemas y los malos momentos con los que está tratando, escogeríamos, sin duda, sufrir lo que sufrimos ahora.
Por eso, en esos moemntos en los que me parece todo negro, me recuerdo:
"Nuestra fuerza no se demuestra cuantos más golpes recibas, si no de cuantos eres capaz de levantarte y aprender"
miércoles, 18 de enero de 2012
Toc-toc
Me niego a pensar que ya no estás a mi lado.
En mi mesita de noche, aún está tu foto. Ésa que te saqué yo misma el día que paseamos durante horas sin un rumbo fijo. El día que me dijiste que era el principio del resto de tu vida, que jamás, JAMÁS iba a terminarse una historia como la nuestra.
Los pétalos de la rosa que me regalaste sin que viniera a cuento, están guardados en una cajita que guardo en la estantería más alta de mi habitación. De vez en cuando, los saco. Ya están secos, ha pasado mucho tiempo, los tengo durante un rato entre mis manos, desprenden un olor especial o quizás sea que me gusta pensar que la rosa está viva, como esta relación.
Cada una de las cartas que me escribiste, están colgadas del corcho que cuelga al lado de la ventana. No me canso de leerlas. Cuando tengo un mal día, las miro, de reojo. Leo las palabras: "princesa", "cariño", "te quiero" y "besos", que resaltabas escribiendo en un color diferente.
Hay veces que tengo miedo de no poder olvidarte nunca pero, sé que algún día, Cupido tocará mi puerta. Toc-toc... Quizás seas tú, que te has dado cuenta, quizás sea otro. Pero yo sé que en algún lugar del mundo todos tenemos nuestra ... media naranja mandarina.
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